¿Qué es el ciberbullying?

El ciberbullying se define como el acoso provocado hacia un menor por otro menor o grupo de menores utilizando para ello medios digitales tales como el correo electrónico, redes sociales, blogs, mensajería instantánea, etc. Este tipo de conductas dañinas se asocia en muchos casos al acoso escolar presencial, salvo que se usarían además estos nuevos medios digitales. Los adolescentes son el grupo que más utiliza las nuevas tecnologías, son los llamados nativos digitales, por lo que su mundo online está totalmente incorporado a su vida diaria y a la forma de relacionarse con su grupo de iguales.

En el caso del ciberbullying o ciberacoso, contamos generalmente con chicos/as que ya son acosados, aislados o excluidos en su entorno escolar. Posteriormente, estos comportamientos por parte de sus compañeros empezarían también a mostrarse a nivel online, aunque no siempre encontramos previo acoso en su centro de estudios.

Las diferencias principales se basan en muchos casos en el anonimato que supone el “esconderse” en una red social para intimidar a otros, lo que otorga una sensación más grande de poder al agresor. Nos encontramos con algunos casos de niños que no se muestran agresivos en público, pero que comienzan a hacerlo a través de la red. En estos casos, los chicos parecen ser menos conscientes del daño causado, con lo cual es complicado que puedan desarrollar reacciones empáticas ante su víctima. De este modo, los insultos o amenazas pueden no llegar a percibirse con la suficiente gravedad, lo que puede generar cierta falta de conciencia acerca del daño que puede estar haciéndole a la otra persona. Por otro lado, supone un acoso más público ya que, en la mayoría de los casos, estas actitudes de maltrato son compartidas en la red y vistas por un gran número de compañeros de modo incontrolable. El agresor puede tener acceso a la víctima las 24 horas del día debido a la conectividad permanente, lo que puede suponer una fuente de estrés aún más grande para quien lo sufre.

Muchos adolescentes, e incluso sus propios padres, no son conscientes de la gravedad que suponen estas situaciones, pudiendo sobrepasar el límite de la legalidad. Todas estas características especiales del acoso cibernético dificultan la detección del problema, lo que impide abordar y tratar estas situaciones.

Según los resultados que muestra el estudio sobre hábitos seguros en el uso de las nuevas tecnologías por parte de niños y adolescentes de 2009 (Instituto Nacional de Tecnologías de la Comunicación- INTECO), un 5,9% de los menores españoles de entre 10 y 16 años han sido víctimas de ciberbullying y un 2,9% han sido ciberagresores. Incluso, es posible que en los últimos años haya habido una tendencia ascendente sobre este fenómeno. Por tanto, es tremendamente necesario concienciar sobre esta situación, tanto a nivel escolar como familiar y social.

1 Comment

  1. Pingback: ¿Existe la adicción al móvil? | AGRAJER

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *