¿QUÉ BUSCAMOS EN EL JUEGO?

Como hemos visto en antiguos post como  causas de la ludopatía  la adicción al juego tiene un origen multifactorial, diversos factores de tipo personal, familiar y social nos predisponen a que pueda desarrollarse.

En este post, veremos qué nos mueve, que nos impulsa o simplemente que buscamos a nivel personal en el juego que nos predispone a tomar un primer contacto con él. Los motivos pueden ir variando a medida que mi conducta de juego avanza, se forja y se convierte en adictiva. Es decir, los motivos por los que empezamos a jugar al principio, pueden ser distintos o complementarse con otros motivos nuevos que surjan durante la época de juego o al final de ésta.

En un inicio, las ganancias son uno de los principales incentivos que nos motivan a iniciar el juego, creer que podemos ganar dinero fácil y sin esfuerzo, nos motiva a curiosear y a establecer los primeros contactos. Contar con ideas relacionadas con que el dinero da la felicidad o que la vida con dinero sería mejor, también puede influir en nuestra conducta de juego.

También si nuestro grupo de iguales juega, sabe jugar o lo hace habitualmente como entretenimiento y está presente en nuestro ámbito social, aumenta la vulnerabilidad de iniciar mi conducta. Puedo hacer uso del juego como una forma de relacionarme con otros, sentirme aceptado por el grupo de iguales e incluso como una manera de “competir” conmigo mismo y con los demás como fuente de autoestima y satisfacción en caso de conseguir el objetivo o de sentir que se me da bien esa actividad.

Además, podemos jugar por diversión, por falta de otros alicientes o actividades en las que ocupar nuestro tiempo, lo vemos como una manera rápida y sencilla de entretenernos. Puede ser una de las principales fuentes de ocio de las que dispongamos (por no contar con otras actividades alternativas, o no tener otra forma de ocio donde vivimos, etc.)

Conforme nuestra conducta de juego va avanzando, los motivos pueden ir cambiando, vamos albergando frustraciones ante las pérdidas, los conflictos familiares y sociales que ya va generando nuestros conducta de juego, el malestar emocional ante las preocupaciones económicas, las mentiras, el abandonar otras actividades que nos hacían sentir bien, etc. Y seguimos jugando para regular esas emociones, es decir, para desconectar de los problemas, olvidarme de las preocupaciones y miedos, gestionar el estrés de alguna de las áreas de mi vida, etc. En muchas ocasiones estos motivos también están al inicio de juego, ya que jugar me lleva a desconectarme de otros problemas que no sé cómo resolver. Además no solo podemos usarlo como vía de escapar de emociones negativas si no como método para obtener emociones positivas (euforía, alegría, diversión) al menos en sus inicios.

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