Tico – Jugador de tragaperras

Grupo de Rehabilitación / 40 años / Hostelería

Empecé a jugar con 14 años a una máquina de “Pinball” de bingo con mis amigos del barrio. Con 15 o 16 años comencé a trabajar y, entre turno y turno, también jugaba a las máquinas tragaperras; poníamos un bote y jugábamos todos. A los 18-19 años solíamos ir a un bar en el que había billar, dardos y tragaperras. Ahí empecé a gastar algo más que las vueltas del café, jugaba unas 1.000-2.000 pts. de aquel entonces. En este bar comencé a engancharme y a ir solo a jugar. En esta época fue la primera vez que me gasté 25.000 pts. Esa misma noche se lo conté a mi madre y fue la primera vez que acudí a AGRAJER. De esa noche recuerdo que tenía miedo de la reacción de mi madre al confesarle que me había jugado el dinero que llevaba para pagar una letra. Ahí tenía 24 años.

Cuando entré en AGRAJER la primera vez, pensaba que no tenía ningún problema con el juego y que, en caso de tenerlo, podría salir yo sólo, la verdad es que iba para contentar a mi madre. Recuerdo que sólo llegaba allí, me sentaba y no hablaba. A los 2 meses abandoné el tratamiento.

Con el tiempo, me fui a trabajar a Madrid. Allí encontré pareja y tuvimos dos hijos. Empezaron las mentiras y los problemas en la relación y decidí volver a Granada. Al volver, abrí mi propia cafetería; en ese momento mi pareja y yo ya estábamos separados.

Cuando tenía mi propio negocio jugaba casi todos los días. Cerraba y me iba hasta las tantas de la madrugada. Tuve que cerrar la cafetería porque me jugaba todo lo que ganaba y todo lo que tenía que pagar. Fui tapando deudas con prestamistas ilegales, tuve que pedir dinero a mucha gente. Lo perdí todo y cada vez jugaba más.

Recuerdo que llegué a un punto en el que no jugaba menos de 150 o 200€ como mínimo. Jugaba en unas máquinas en las que con cada “click” jugabas un mínimo de 50€. Eran máquinas en las que jugarse que 300€ no era dinero. Un día entré a las 23.00h en un salón de juego y salí a las 7:00. Ese día llevaba unos 550€; con los primeros 50€ gané 200€ más. Salí a las 7:00h sin nada.

Cuando por fin pedí de nuevo ayuda a mi hermana, su contestación fue “dinero, no te voy a dejar”, mi respuesta fue que dinero no quería. En ese momento dimos el paso de pedir cita en AGRAJER. Ahora, y después de un año de tratamiento, he recuperado a mi familia, he conseguido dormir, estoy muy tranquilo, también he cambiado a nivel personal, soy más comunicativo y sonrió más.

Lo más importante para salir de este problema es querer. Darte cuenta y querer salir. Yo me tiré un año antes repitiéndome a diario “así no puedo seguir”. Sin AGRAJER no hubiera dejado nunca mi adicción al juego. Dentro del tratamiento lo que más me ha ayudado han sido las terapias de grupo.

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