Los valores: la base para desarrollar hábitos, cumplir metas y realizar cambios

Los valores pueden definirse como aquello que da sentido a lo que hacemos, son la razón de que elijamos hacer una cosa y no otra. En definitiva, un valor es el motivo esencial por el que actuamos de una forma determinada.

Para explicar cómo influyen los valores en nuestra vida, vamos a utilizar la metáfora del jardín. Una metáfora es una forma de simplificar un concepto teórico complejo, de forma que ese mismo concepto pueda ser entendido fácilmente y le podamos sacar el mejor provecho a lo que se está explicando.

El jardín, en esta metáfora, representa nuestra vida. Y nosotros somos el jardinero que se encarga de cuidar el jardín, eligiendo cómo, cuándo y cuánto cuidarlo. Nosotros, el jardinero, somos los únicos responsables del jardín y elegimos qué cultivar en él, nadie puede elegir por nosotros y nadie puede decirnos cómo hacerlo: nosotros tenemos que decidir.

Nuestro jardín se encuentra dividido por muchas parcelitas y cada una de ellas representa un área importante de nuestra vida: familia, amigos, estudios, pareja, trabajo, ocio, relación con uno mismo, con el mundo, resolución de conflictos… Y dentro de cada parcelita, nuestro jardinero elige qué plantas quiere cultivar, esas plantas son los valores.

Imaginemos a un jardinero llamado Julio. Julio quiere desarrollar el valor ‘’conexión’’ dentro de la parcela ‘”familia”, pero hace tiempo que la relación con sus hijos se volvió fría y distante. Cada vez que Julio se propone llamar a sus hijos para ver cómo se encuentran, aparecen pensamientos que le dicen lo mal padre que ha sido, que ya es tarde para recuperar a sus hijos, y un sentimiento muy desagradable de miedo y culpa. Todas estas sensaciones que aparecen son los siguientes protagonistas de esta metáfora: los pájaros.

Los pájaros son lo que los psicólogos denominamos “eventos internos” y no son ni más ni menos que todas aquellas sensaciones, emociones y pensamientos que surgen en nosotros cuando nos proponemos hacer algo, especialmente cuando nos proponemos hacer algo importante. Cuando los pájaros de Julio aparecen, Julio deja de cultivar su jardín para prestarles atención. A veces discute con ellos, otras trata de espantarlos, otras les hace caso y deja de cultivar, dando la razón a lo que dicen los pájaros o esperando que si hace lo que le dicen, los pájaros desaparecerán. Haga lo que haga, normalmente deja de cultivar su jardín para intentar hacer algo contra los pájaros, desviando sus energías de aquello que le importa para invertirlo en no experimentar los eventos internos que le resultan desagradables.

Esto suele pasarnos a la gran mayoría de las personas, muchas veces dejamos de hacer aquello que nos importa porque no nos gustan los pájaros que aparecen cuando nos ponemos manos a la obra. Es por ello que es fundamental que conozcamos por qué hacemos lo que hacemos y qué es aquello que nos importa, es decir, nuestros valores. De forma que, cuando nuestros pájaros aparezcan, sepamos identificarlos para dejarlos revolotear mientras nosotros nos dedicamos a hacer lo que verdaderamente queremos hacer.

Cuando estemos en pleno cultivo y nuestros pájaros sean muy pesados, es fundamental que recordemos por qué estamos cultivando y qué es aquello que queremos, de forma que el fracaso no sea más que una forma de descubrir cómo no cultivar, que el éxito sea la forma de descubrir cómo sí y que actuemos del modo en que queremos definirnos a nosotros mismos.

Judith Huecas López, psicóloga en prácticas.

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