La importancia del seguimiento en el tratamiento de las adicciones

En un artículo anterior, os contamos que la persona con una adicción atraviesa distintas fases en su proceso adictivo. En un principio, nos encontramos con que la persona no es consciente de la existencia del problema, por lo que no se muestra motivación para buscar ayuda o iniciar tratamiento. Posteriormente, las evidencias del daño que provoca la adicción se van haciendo cada vez más obvias y progresivamente se va desarrollando mayor conciencia del problema, lo que lleva en muchos casos al punto de buscar apoyo terapéutico. Estas fases tienen una duración variable y no todas las personas adictas llegan a solicitar ayuda finalmente. Lo que sí es cierto es que la posibilidad de una recaída siempre está presente en estos casos, pese a que el paciente haya estado en tratamiento e, incluso, pese a que haya superado su rehabilitación. Ya hablamos en otro post anterior acerca de los motivos que pueden llevar a una recaída.

En nuestra asociación, ofrecemos diferentes grupos de tratamiento. Cada uno de ellos mantiene unos objetivos concretos, cuya superación es necesaria a la hora de pasar al siguiente nivel de rehabilitación. El tiempo en el que cada paciente permanece en cada nivel varía mucho según cada persona y depende de factores como la implicación, la motivación hacia el cambio y la estabilidad en los avances logrados. De este modo, el tratamiento que ofrecemos en nuestro centro busca la rehabilitación integral de la persona adicta y de su familia, pues abordamos todas las áreas de la vida del paciente que se han podido ver afectadas a raíz de la adicción (a nivel personal, social, laboral, familiar, de pareja, etc.)

Una vez finalizado el tratamiento semanal de los grupos de preliminar, inicio, rehabilitación y psicoterapia, el paciente y su familia pasan al grupo de seguimiento o también llamado de “crecimiento personal”. Este grupo se reúne con una periodicidad mensual el último viernes de cada mes y a él acuden todas aquellas personas que, pese a que ya se han rehabilitado, continúan acudiendo al centro con el objetivo principal de evitar una posible recaída. 

En este grupo, los pacientes comentan cómo continúan su vidas una vez se encuentran libres de la adicción. Reciben apoyo de los compañeros, monitores y profesionales para seguir haciendo frente a dificultades que puedan surgir y aprenden nuevas herramientas con las que poder abordar situaciones peligrosas que pudieran desembocar en una recaída (problemas de pareja, situación laboral inestable, deudas…)

En algunos casos, observamos que pacientes que dejan de asistir a este grupo vuelven un tiempo después tras haber vuelto a recaer en su adicción. Hay que tener en cuenta que los pacientes adictos tienden a retomar su conducta adictiva en situaciones en las que atraviesan un momento complicado, pues durante mucho tiempo y debido a otras cuestiones como la impulsividad, la falta de habilidad para el manejo de emociones o la resolución de conflictos, la tendencia a buscar la evasión mediante el juego, las compras o el sexo puede permanecer de fondo.

Por ello, pese a que durante el tratamiento se aprendan numerosas habilidades y la vida del paciente y su familia cambie drásticamente, desde AGRAJER recomendamos seguir asistiendo a este grupo de forma indefinida, con el objetivo de mantener todos los logros y seguir contando con ayuda en caso de que se necesite.

 

 

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