La importancia de la familia en la rehabilitación de una adicción

Cuando una persona tiene un problema de adicción, esta situación afecta a todas las áreas de su vida: laboral, social, económica… Quizás la faceta más afectada en estos casos sea la familia. Las relaciones que se crean están muy dañadas por todas las actitudes que conlleva la adicción y por los comportamientos de quien la sufre. En el tratamiento de las adicciones es la familia la que, en muchos casos, da el primer paso para animar al paciente a que acuda a rehabilitación y es la principal fuente de motivación al cambio.

En estas familias aparecen con frecuencia diferentes situaciones disfuncionales que podrían afectar a cada uno de los miembros: divorcio, maltrato físico o psicológico, abuso de fármacos, problemas de ansiedad y depresión, rendimiento escolar en el caso de los niños…

Otro de los aspectos más dañados es la comunicación. La relación se vuelve fría y es posible que los miembros de la familia lleguen a distanciarse del adicto, con lo que la expresión de emociones y de afecto también es una cuestión muy importante a trabajar.

Sentimientos como la rabia, el rencor, la desconfianza, etc. son constantes en estas situaciones. En muchos casos, la familia sufre un fuerte estrés por no saber si quiera qué está ocurriendo o, en caso de saberlo, por no tener claro cómo actuar para ayudar a la persona adicta. Las promesas de cambio y las consiguientes recaídas suelen ser constantes y repetirse en un círculo vicioso que, de no intervenir con un tratamiento, es posible que no llegue a acabar.

El familiar de una persona con problemas de adicción vive en primera persona las consecuencias de todo lo que la adicción provoca. En AGRAJER, somos conscientes de todo el dolor que atraviesan estas familias en las que uno de los miembros sufre una adicción. Es por este motivo que nuestro tratamiento contempla la intervención con el afectado, pero también con todo su círculo. Damos tratamiento a padres, madres, hermanos, parejas, hijos… ya que entendemos que todos ellos están atravesando esta situación y necesitan herramientas para hacerle frente y no sólo ayudar a la persona adicta, sino también rehabilitarse ellos mismos y curar todas las heridas creadas a lo largo del tiempo.

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