Investigación para el tratamiento de la ludopatía

El juego patológico ha sido incluido en el capítulo de trastornos adictivos en el manual de referencia para el diagnóstico en psicología y psiquiatría. Esto se debe a que se ha demostrado que comparte determinadas características con la adicción a sustancias, como, por ejemplo, una gran interferencia en las actividades profesionales, de ocio y de relación social, o un deseo difícilmente controlable por jugar (consumir en el caso de la adicción a sustancias). Asimismo, en el juego patológico se observan alteraciones en el funcionamiento cerebral que son de similar naturaleza aunque de menor grado a las que se observan en las adicciones a sustancias –a pesar de que existan también otras alteraciones específicas del juego-.

La consideración como una adicción es enormemente importante. Por un lado, debería facilitar una mayor conciencia social del peligro que supone el juego de azar, así como la puesta en marcha de políticas que protejan a las personas en riesgo y garanticen un tratamiento adecuado. Por otro lado, dicha consideración supone un avance enorme en la comprensión del juego patológico. Avanzar en este conocimiento supone perfilar el camino más apropiado para una prevención y tratamiento eficaces.

Sin embargo, aún existen muchas preguntas sin respuesta sobre por qué algunas personas llegan a perder el control de su conducta de juego, sobre por qué las pérdidas monetarias no llevan a que la conducta de juego desaparezca, o qué es lo que realmente motiva al jugador para persistir en una conducta que sólo produce consecuencias nefastas a largo plazo. Además de otras muchas preguntas.

Con esta perspectiva, el grupo de investigación Aprendizaje, Emoción y Decisión (CTS-176) de la Universidad de Granada y AGRAJER colaboran de manera estrecha desde 2009. Específicamente, se investigan diferentes procesos de aprendizaje, de motivación y de regulación de las emociones, así como sus bases cerebrales, que están implicados en el desarrollo y mantenimiento de la adicción al juego. Pero además, esta colaboración no es estrictamente teórica. La búsqueda de rasgos que nos permitan predecir el éxito en el terapia (uno de los objetivos de la investigación) puede ayudar a identificar qué cuestiones pueden favorecer o dificultar el tratamiento y, por tanto, ser objeto de atención clínica.

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