¿Cómo tolerar el aburrimiento? Una medida de prevención

       A día de hoy, se conoce que la baja tolerancia al aburrimiento, es uno de otros muchos factores personales que nos puede impulsar a buscar en el juego u otras actividades, como las compras o el uso de las nuevas tecnologías, un refugio. Cuando nos aburrimos, las sensaciones que experimentamos no se tornan agradables, nos desesperamos, nos mostramos irascibles y molestos, algo que nos puede llevar y más en estos días de alerta sanitaria a aumentar los conflictos con aquellos que están a nuestro lado.

   Nos sentimos molestos porque no acostumbramos a aburrirnos. Vivimos en una sociedad que nos empuja a estar constantemente activos, que relaciona la actividad con la productividad, por lo que la mayoría de veces nos preocupamos constantemente de ocupar nuestro tiempo simplemente para eso, para sentirnos productivos, útiles, servibles. De lo contrario, si nos vemos sin ninguna tarea que hacer, pensamos que “no somos útiles o productivos” y así nos sobrecargamos de tareas, de actividades que a veces ni nos apetece hacer, etc.

 Tener un abanico de actividades, hobbys y tareas, en nuestro día a día, que nos permita cumplir objetivos y sentirnos satisfechos con nosotros mismos es necesario, pero también lo es, el aprender a no castigarnos y criticarnos cuando no lo hacemos, aprender a parar, a descansar, a simplemente estar y vivir el momento presente, dedicando tiempo a nosotros mismos.

  Encontrar el equilibrio, nos ayudará a reducir estrés y ansiedad, así como a ser más tolerantes con nosotros mismos y a buscar en el aburrimiento una oportunidad de desarrollo personal. Por todo ello, hoy veremos algunos “tips” que nos ayudarán a comenzar a tolerar el aburrimiento:

  • No lleves a cabo dos tareas a la vez, esto reducirá esa necesidad de sentirte “productivo”.

  • Vuelve a realizar actividades que ya hayas hecho, por ejemplo ver de nuevo una película que te gustaba, con el fin simplemente de revivir sensaciones agradables.

  • Deja algún momento del día, por pequeño que sea, para parar y entrar en contacto contigo, con tus pensamientos y emociones. Por ejemplo tomar un té mientras mirar por la ventana, ponerte frente a una hoja en blanco para escribir o dibujar como te sientes, qué piensas, etc.

  • Presta atención a lo que haces en el momento y no a lo que piensas. Repite te a ti mismo mentalmente lo que vas haciendo, así conectarás más fácil con el momento presente y la actividad que realizas. En lugar de estar pensando “en lo que harás después”.

  • Deja algún momento del día sin planificar, permítete improvisar y preguntarte qué te apetece hacer, escucharte y conectar contigo.

  • Todas nuestras acciones son útiles y provechosas si consigo llevan el hacernos sentir bien a nosotros o a los demás, por lo que es importante dedicarles tiempo; escuchar a los demás, compartir, expresar lo que sentimos, etc.

  • Dedica tiempo a tareas que en sí mismas solo te traigan sensaciones agradables sin que supongan conseguir otro fin, resultado o éxito, por ejemplo: Leer un capítulo de un libro que te parezca interesante, pero no el libro entero si no te interesa.

  • Iniciarnos en la práctica del yoga, meditación, etc. Nos permite aprender a conectar con el momento presente, sin necesidad de hacer nada más y disfrutar del momento.

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