Carta de una psicóloga en prácticas

Hola a todos y a todas:

Por medio de esta carta, me dirijo a todas aquellas personas con las que he compartido la experiencia como psicóloga en prácticas de AGRAJER, habiendo aprendido de todos y cada uno de vosotros.

Cuando decides estudiar una carrera como es la de Psicología, no piensas que sea tan difícil y, a la vez, fácil ayudar a las personas, pero lo que te motiva a hacerlo son tus ganas de evitar el sufrimiento de los demás. Y digo difícil porque cada ser humano es único, pero también fácil porque la motivación de paliar sufrimientos te lleva a sacar lo mejor de ti mismo.

Cuando supe que iba a realizar mis prácticas en la asociación, jamás imaginé que ello fuera a enriquecerme tanto como ser humano, aparte de aportarme herramientas útiles para mi práctica como profesional. Junto a vosotros he crecido durante este tiempo y me siento más humana, más real.

En un principio, mi visión sobre el juego patológico era otra, pensaba que solo afectaba al propio jugador y sólo en esa área. Pero, como suele suceder, la teoría es muy distinta a la realidad y con el paso de las semanas, profundizando en este tema, me he sensibilizado con vosotros/colectivo ya que yo también he comprendido lo limitante de la enfermedad, las muchas áreas que se dañan a causa del juego y el sufrimiento que provoca a la propia persona y a todo su entorno en general, siendo la familia y allegados los que más dolor y frustración soportan.

Junto a cada uno de vosotros me he sentido una más, me habéis acogido en esta vuestra casa, habéis abierto vuestro corazón delante de mí, habéis hablado de vuestros miedos, ansiedades, preocupaciones, tristezas, de vuestra sombra. Gracias a vosotros he sentido impulsada aún más mi vocación por ayudar a aquellos que como vosotros lo necesitan.

Mi experiencia me ha hecho comprender que todos necesitamos ayuda en algún momento de nuestra trayectoria, la ayuda de un profesional de salud, como lo es el psicólogo, para conseguir el mayor estado de bienestar posible y coger las riendas de nuestras propias vidas. Muchas personas no lo quieren reconocer o niegan necesitar esa ayuda, pero vosotros habéis demostrado ser valientes al aceptar vuestros problemas y querer ponerle solución, con la dificultad que eso implica.

Desde lo más profundo de mi corazón, os escribo para aseguraros que me habéis aportados mucho más vosotros a mí de lo que yo os haya podido transmitir. Como vuestro espíritu de lucha, de superación, vuestra motivación por ayudar a los demás, y tantas otras cosas que apenas sí puedo describir con palabras. Cada vez que entraba en los grupos y escuchaba vuestros testimonios, podía llegar a empatizar tanto con vosotros que muchas veces he tenido que contener mis lágrimas.

A Marta y a Paloma, no sé qué decir de ellas, sólo siento gratitud por todo lo que me han enseñado, por su espíritu de ayuda y vocación, por su gran profesionalidad, humildad y honestidad.

Estoy convencida de que a veces necesitamos estar dentro de un problema para sentir que formamos parte de la vida, que tenemos emociones que son las que nos confirman que somos humanos. Vosotros me habéis enseñado que la vida es algo más que estudiar y salir a divertirse (algo que está muy bien), me habéis abierto los ojos que tenía tan cerrados y por ello os estaré agradecida para siempre. Aunque en determinadas ocasiones os pareciera que estaba ausente, una chica tímida, no lo estaba, cada día aprendía de vuestra humanidad, de vuestra superación y de vuestra motivación.

Y, por último, no quiero olvidarme de deciros que el primer paso para poder es querer conseguirlo, ahí radica el éxito. No estáis solos, tenéis a un gran equipo detrás, aparte de que tengáis el potencial para conseguir todo lo que os propongáis. Yo, dentro de mis posibilidades, haré todo lo que esté en mi mano por ayudaros a sentir que vuestro camino es más llano y a tener más calma en el alma.

María Hermoso

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *