Carta de una psicóloga en prácticas

¡Muy buenas! Yo soy Ada y he realizado mis prácticas como psicóloga en Agrajer.

Poco conocía antes sobre adicciones conductuales, y es mucho lo que me llevo en apenas dos meses. Aún guardo algunas líneas que escribí durante mis primeros días con vosotros: “Llevo cuatro días en Agrajer y ya me siento en casa. Cada persona trae consigo su historia y personalidad, se palpa un espíritu grupal de querer mejorar y siento el corazón y la fuerza que pone cada voluntario y profesional. Empatizo con la realidad de cada ser humano, al mismo tiempo que observo con mirada profesional. Es un intercambio continuo de historias y vidas que van a una, a por todas, se apoyan para salir de esta.”

Quiero dar las gracias a cada persona con quien he compartido y aprendido. Gracias a cada usuario que ha accedido a que entre en su terapia psicológica y observe. ¡Cuánto se aprende observando! Madre mía, no era consciente de cuánto aprendes solo atendiendo y escuchando. Me habéis dado permiso para escuchar vuestras dificultades diarias, vuestros pensamientos y sentires más personales. Soy consciente del regalo que es, y de la confianza que habéis depositado en una aprendiz desconocida para que el día de mañana sea ella quien os atienda y guíe. Cada consulta me ha aportado mayor comprensión sobre las diferentes adicciones conductuales; advertir que, a pesar de las semejanzas que comparten, cada persona es única y singular, y merece ser atendida como tal.

Gracias a todo el equipo de Agrajer: Julio, Juan, Paloma, Javi, Andrea, Mari… a cada monitor y monitora. Gracias por dejarme formar parte de las reuniones de equipo para, así, vislumbrar de forma más completa y veraz todo el funcionamiento y el trabajo que mantienen la asociación. También aporta mucho esa visión general de cada caso, conocer cómo organizaréis los próximos grupos o cómo son las nuevas personas que entran. Ver el pilar tan importante que representáis (familiares y adictos) para todas las personas que están pasando por aquello que vosotros habéis conseguido vencer. Sois figuras indispensables aquí, y qué bonito conocer estas historias de superación y cambio. Y Paloma, siempre aportando desde el trabajo social, con tanta dedicación humana y profesional: “ha sido alucinante, me ha encantado la cita de hoy”, decía cuando conseguía que la otra persona se abriese a su familia, o cuando alguien daba un pasito más en el camino hacia la recuperación.

Gracias a mi queridísima Cristela. Nunca me canso de aprender de ti. Desde el primer día he sentido que confiabas plenamente en mí, me has hecho participe de todo tu trabajo, me has dado tiempo y espacio para preguntar todo lo que no entendía. Siento que me llevo una formación increíble de ti. He aprendido muchísimo a nivel teórico, pero más aún a nivel práctico. Pongamos que me transporto a una de tus sesiones de terapia: llega la persona y la saludas con cariño y respeto, le preguntas que cómo está y das espacio y tiempo para que la persona te cuente, asientes mientras la miras a los ojos y comunicas con tu expresión corporal que estás atenta a todo. Le explicas conceptos con ejemplos para que comprenda mejor, y le propones tareas que le ayudarán a que cambie la situación que te comenta. Si la persona comienza a desviarse del tema, tú la reconduces -de forma sutil, nada brusca- y continúa la terapia. Siempre que la persona desea expresar algo, tú escuchas atenta y le das feedback. Al final de la terapia resumes todo lo tratado durante esa hora y preguntas si tiene alguna duda. Te despides tranquila, con una sonrisa.

Increíble, ¿verdad?, cuánto se puede aprender de una grandísima psicóloga. Gracias por cada momento de complicidad, gracias por hacerme un hueco en tu agenda cada día, gracias por dejarme ayudarte con los informes, las estadísticas, el teléfono, las fotocopias e, incluso, repartir los bolígrafos y folios a las demás personas. Cada pequeña acción me ha hecho sentir incluida y útil, más cerca de mi futuro trabajo. Cristela te agradezco muchísimo tu empatía y comprensión, tu feedback positivo, tu tiempo y dedicación, tu cercanía, tu sonrisa y tus abrazos.

Termino mi etapa en Agrajer sin ganas de irme, pero repleta de conocimientos y experiencias; y más motivada que nunca a seguir formándome para trabajar como psicóloga. Muchas realidades nuevas he conocido en estos meses y, de ahora en adelante, siempre os tendré en cuenta como psicóloga y como ciudadana que piensa reivindicarse cada vez que abra una nueva casa de apuestas, cada vez que un anuncio hipersexualice a las personas, cada vez que sea consciente de nuevas formas de esclavizarnos a la tecnología, cada vez que vea cómo se fomenta nuestra dependencia a las compras, etc.

¡Qué importante es Agrajer, qué calidad humana y profesional, qué trabajo de concienciación social y de reconstrucción de vidas! ¡Gracias de todo corazón por la oportunidad que me habéis dado!

Un abrazo enorme,

Ada Raya.

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