Carta de una psicóloga en prácticas

¡Hola! Mi nombre es Judit y he sido psicóloga en prácticas en Agrajer durante dos meses.

En mi caso particular, sí conocía las adicciones de cerca antes de entrar al centro, dado que en mi familia ha habido tanto alcoholismo como ludopatía. Y, pese a conocer las adicciones tan de cerca, me he sorprendido muchísimo de todo aquello que he llegado a aprender en tan poquito tiempo.

Marta, la psicóloga del centro, desde el primer momento me hizo sentir como una más de la asociación. De ella he aprendido la importancia de escuchar pues, cuando una está en consulta, toma conciencia de que las personas, esencialmente, necesitan sentirse escuchadas y no juzgadas y de que el trabajo de un psicólogo tiene que ver con acompañar al paciente en la búsqueda de su propia autosuperación, más que con decirle qué tiene que hacer. Esto me ha enseñado que todos tenemos el poder de cambiar y superarnos si así lo deseamos.

Me siento muy agradecida de haber podido observar cómo Marta se esfuerza por guiar a cada paciente en la búsqueda de su propio poder de recuperación. Ha sido una experiencia muy enriquecedora, me faltarían muchísimos párrafos para poder expresar todo lo que he aprendido, tanto como psicóloga como persona, así que en resumen diré que gracias a esta experiencia me llevo una gran cantidad de aprendizaje y de bonitos recuerdos.

Por otro lado, también he compartido este tiempo con el resto del equipo terapéutico, conformado por Paloma, la trabajadora social, los terapeutas y los voluntarios, quienes también me han hecho sentir como una parte más de la asociación, siempre teniendo en cuenta mi opinión y enseñándome sus distintos puntos de vista para cada situación. Además, han creado dentro de la asociación un ambiente de lo más agradable, haciendo de cada día de trabajo un día entretenido y alegre también. Creo que la actitud de cooperación, cariño y colaboración entre todos los compañeros de esta asociación y el poder observar cómo personas que lo han pasado tan mal han conseguido sacar lo mejor de sí mismas es admirable.

Y, por último, he aprendido de todos y cada uno de los pacientes, tanto a entender mi propia situación familiar como a entender a los demás a un nivel psicológico bastante profundo. Sobre todo, me llevo como aprendizaje la importancia de saber escuchar, tanto a los demás como a uno mismo.

Personalmente, puedo decir que estar en este sitio me ha hecho mejor persona y me ha cambiado en cierto sentido. Tras pasar por aquí, como familiar de una persona con adicción, puedo decir que me siento más empoderada, me comprendo muchísimo mejor y me siento mucho más fuerte. Y, como psicóloga, he aprendido la complejidad con la que funciona el comportamiento en la vida real, pues es muy distinto de cómo se puede ver a nivel teórico dentro de un aula de la facultad. Siento que por fin comprendo realmente a nivel práctico lo que significa empatizar y he aprendido que cualquiera puede cambiar, que nadie es una causa perdida, que es esencial saber acompañar al paciente en su propio cambio, adaptarse a él o ella y a sus necesidades. Y lo maravilloso que supone ser una pequeña parte de aquello que ha impulsado esa superación.

Si tuviese que definir lo que esta asociación y todos sus miembros simbolizan en una frase, escogería la siguiente: La vida os dio el limón más amargo y vosotros supisteis exprimir de él la limonada más dulce.

Con todo mi cariño y gratitud.
Judit Huecas López.

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