Lo que no cuenta el anuncio de la Lotería de Navidad

Otro año más vuelve la Navidad. Anuncios de turrón y veladas familiares, regalos y vacaciones. Y, por supuesto, el sorteo del “gordo”, un clásico de la estampa navideña.

El anuncio de la lotería nacional forma parte del panorama tradicional de estas fechas, y este año ha vuelto a cosechar un gran éxito. Dando un giro a los famosos anuncios del “calvo”, han cambiado de estrategia buscando encender el lado emocional del espectador.

Sin embargo, se esconde una dura realidad detrás de todo este montaje de ilusión. Desde AGRAJER (Asociación Granadina de Jugadores de Azar en Rehabilitación), queremos llamar la atención acerca de esta cuestión, sobre esta enfermedad invisible y oculta que afecta a entre un 1,5 y un 3% de la población española. Para ello, te vamos a contar el lado oscuro del anuncio de la Lotería de Navidad:

La llegada de la crisis ha hecho que muchos se refugien en la idea de tener un golpe de suerte con el que solucionar sus graves problemas económicos. Con esta premisa juega el anuncio de este año, con la idea de que tan sólo la lotería puede sacarnos de ésta. Han jugado con el miedo, el arrepentimiento, el sentimiento de culpa… Bonito cóctel de chantaje emocional para el espectador.

La realidad es que Manuel no pudo comprar el décimo de Navidad porque, probablemente, necesitaba esos 20€ para pagar la factura de la luz, comprar medicinas o comida para sus hijos. Siempre reservaba en el bar de Antonio y este año no pudo ser, con tan mala “suerte” de que el premio cayó allí, tocándole a todo el barrio menos a su familia (no hago spoilers por no aguaros el “mágico” final).

El problema es que los jugadores con ludopatía no sólo compran su boleto fijo anual en un par de sitios. El problema es que lo compran en la peluquería, en la cofradía, en la frutería, en el bar de Juanito, en el trabajo, con los papás del cole… no vaya a ser que toque… En AGRAJER tenemos pacientes que han llegado a gastar su sueldo íntegro del mes de Diciembre (con extraordinaria incluida) en lotería de Navidad.

Ahora vienen los datos: En 2013, la probabilidad de que nos tocase el gordo era de 0,00001%; la probabilidad de perder lo que se apostaba era casi del 85 por ciento; y un 10 por ciento más de no ganar nada (datos del profesor de Matemática Aplicada de la Universidad CEU San Pablo, Miguel Córdoba). Sin embargo, la cabeza de un ludópata funciona de forma diferente y la creencia con respecto a estos porcentajes se dispara si sufres esta patología. ¿Por qué? Por unas expectativas tan irracionales como profundas del que confía plenamente en la suerte.

Y luego viene la dura realidad, la que vemos todos los días en nuestra asociación. Una vez celebrado el sorteo, perdido el sueldo y las esperanzas, muchos de ellos tratan de recuperarse en otros juegos como las máquinas tragaperras o las apuestas deportivas. Y es en este momento en el que se muestra nuestra doble moral: mientras que jugar lotería está bien considerado, jugar a las tragaperras es de ser un “vicioso”.

Dependiendo de la modalidad, entre el 37 y 75% de los ingresos que recibe la industria del juego provienen de los adictos. Esta industria necesita a los enfermos para resultar rentable, y pocos conocen esta información. Los anuncios no alertan del peligro que supone jugar, de que el juego también puede ser “perjudicial para la salud” o causar una grave dependencia. Como en muchas otras cuestiones, no conviene que esto se sepa, no conviene porque los beneficios para el Estado y las empresas de juego son multimillonarios.

Desde AGRAJER, nos encargamos de hacer frente a esta situación y de ayudar a aquéllos que van siendo conscientes del daño que el juego ha traído a sus vidas y a sus familias.

Lo seguiremos haciendo en 2015. Feliz Navidad. Que la dignidad te acompañe.

Marta López Gómez
Psicóloga de AGRAJER

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