Adicción al trabajo

Oficialmente, la adicción al trabajo no ha sido incluida como una adicción sin sustancia o comportamental por la comunidad científica, tan sólo el juego patológico está reconocido como tal. Sin embargo, en la actualidad encontramos muchos casos de personas que viven de forma problemática su faceta laboral. Son los llamados “workaholics” (por su relación con los problemas de alcoholismo: carácter compulsivo y pérdida de control) o “adictos al trabajo”. Tal y como sucede con otras adicciones, estas personas sufren las consecuencias de su conducta disfuncional en el ámbito personal, laboral, familiar y social.

Entre los síntomas principales, encontramos que en estos casos el trabajo se convierte en el centro de la vida de la persona, dejando de lado otras actividades satisfactorias. Los autores Moreno y Gálvez (2005) definen así a la persona adicta al trabajo: “Cuando el número de horas trabajadas aumenta considerablemente y absorbe toda la capacidad de dedicación obsesiva y compulsiva, cuando la persona parece definirse exclusivamente por su relación al trabajo y se manifiesta incapaz de disfrutar con otro ambiente de la vida”.

Pese a que se puede mostrar cierta vulnerabilidad personal para convertirse en adicto al trabajo, es cierto que la sociedad actual promueve este tipo de conductas desadaptativas, al hacer excesivo hincapié en las pertenencias, el éxito social y el estatus económico como medios para evaluar la valía personal.

Algunas de las conductas que muestran este tipo de personas son la incapacidad para renunciar a una demanda laboral, acumular multitud de responsabilidades a las que hacer frente, inflexibilidad, excesivo perfeccionismo, incapacidad de establecer prioridades o no poner límites a las horas de trabajo. 

Las consecuencias las encontramos, sobre todo, a nivel familiar y social. Estas personas suelen centrarse tanto en el trabajo, que dejan de lado todas las demás facetas importantes en su vida. Terminan aislándose, pese a que muchos de ellos mantienen que lo que hacen tiene como finalidad el bienestar de su familia, no siendo conscientes de las repercusiones negativas que esta actitud les causa, pues se centran  más en el “bienestar material” que en el “bienestar emocional” de la familia. 

A nivel laboral, estos comportamientos también pueden llegar a causarles problemas, pues suelen ser personas muy exigentes con los demás y, en ocasiones, pueden llegar a menospreciar el trabajo o las ideas de los otros compañeros, por considerar que no se encuentran al mismo nivel que ellos.

A nivel de salud física y mental, también encontramos grandes riesgos. Las personas con adicción al trabajo suelen mostrar índices de estrés elevados, lo cual puede generarles problemas cardiovasculares y gastrointestinales, provocados también por el consumo excesivo de alcohol, cafeína o medicamentos, la falta de horas de sueño, la alimentación inadecuada y la falta de ejercicio físico.

Sin embargo, esta actitud ante el trabajo puede estar reforzada socialmente, con lo que se ve dificultado que el afectado pueda ser consciente de su problema y llegue a pedir ayuda.

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