Adicción al tarot

El ser humano encuentra muchas dificultades a la hora de tolerar la incertidumbre o asumir ciertas situaciones que ocurren en su vida y que le gustaría que cambiaran. Tener a alguien a quien queremos enfermo, atravesar dificultades económicas, perder un trabajo, vivir un bache en la relación de pareja… son circunstancias que nos pueden generar un gran dolor emocional y para las que muchas veces queremos encontrar una respuesta o solución rápida.

Es por este motivo por el que muchas personas comienzan a recurrir al tarot buscando un mensaje de “esperanza” ante un momento de dolor. Sin embargo, esta búsqueda desesperada no tiene fin, pues la vida siempre cuenta con un componente de incertidumbre que nunca vamos a llegar a controlar. La persona que recurre al tarot busca acabar con esa ansiedad recurriendo a alguien con supuestos poderes de adivinación que le indicará una fácil solución a su problema. En algunos casos, si la persona no obtiene el mensaje que desea, puede comenzar a recurrir a otros tarotistas e iniciar un largo peregrinaje entre uno y otro hasta lograr encontrar a aquél que le diga lo que él mismo quiere escuchar. De este modo, la persona no desarrolla habilidades ante la tolerancia y aceptación del malestar ni pone en práctica sus propias herramientas para resolver situaciones difíciles. La persona puede comenzar a enfocar su vida según el contenido de los mensajes del tarot, olvidando la capacidad de decidir por sí misma y perdiendo la confianza en su propio criterio.

Las adicción al tarot no está oficialmente catalogada como tal, pero si encontramos casos de muchas personas que acaban cayendo en esta dependencia a nivel emocional. Esto les ocasiona graves interferencias en su vida cotidiana: abandono de otras actividades placenteras y responsabilidades, mentiras, distanciamiento con la familia y amistades, síndrome de abstinencia, problemas económicos, etc. Como en cualquier tipo de adicción, la familia también sufre las consecuencias, pues son conscientes del sufrimiento de la persona a la que quieren y de cómo ésta no puede parar a pesar de llegar a ser estafada y engañada.

Según el perfil general, son las mujeres entre 30 y 60 años las que suelen recurrir a estos medios de adivinación de manera más frecuente, aunque también encontramos casos de hombres. El problema es que la conciencia de encontrarse realmente ante un problema es muy escasa, por lo que estas personas no suelen buscar ayuda profesional, pues, paradójicamente, ya piensan que están siendo ayudadas por los propios adivinos.

Si te has sentido identificado con este problema o conoces a algún familiar o amigo que esté atravesando esta situación, no dudes en llamarnos. En AGRAJER ofrecemos tratamiento para todo tipo de adicciones sin sustancia o comportamentales.

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